Aún a día de hoy los denominados trastornos mentales siguen siendo un tema tabú para los que los sufren, y pocos son los que abiertamente declaran padecer algún problema de tipo psicológico. El paciente mental se encuentra de esta forma a menudo "solo" al sentirse inhibido para comunicar su dolencia, no ya sólo a sus seres más cercanos, sino incluso sufriendo durante años angustiados sin buscar ayuda en un especialista. La divulgación de la Psicología Clínica se hace por tanto fundamental, por un lado para informar a la sociedad sobre los distintos trastornos, desmitificando la enfermedad mental, y por otro mostrar a los pacientes que su problema es compartido por muchas personas y que no es un caso excepcional e intratable. La psicología clínica moderna dispone de un amplio conjunto de técnicas para el diagnóstico y el tratamiento de las psicopatologías. Para llegar a lo que es hoy, esta rama de la psicología ha necesitado del conocimiento acumulado durante siglos, aunque es a partir de finales del siglo XIX cuando se produce el despegue real de esta disciplina. Mucho le debe la psicología en general, y la clínica en particular, a Sigmund Freud, con él la histeria pasa a ser considerada como enfermedad de origen psíquico, cambio conpetual fundamental y que abrió el camino a la Psicología Clínica. |